Un postre navideño para saborear despacio.
Hay postres que no necesitan horno, prisas ni complicaciones. Solo buenos ingredientes, texturas que se abrazan y ese momento de calma que tanto apetece en Navidad.
Esta copa de crema de avellanas es cremosa, golosa y equilibrada, con el contraste perfecto entre el chocolate, la suavidad del mascarpone y el toque fresco de la fruta.
Y como siempre, el plato rallador tiene su papel protagonista. Porque rallar, mezclar y crear también es parte del ritual.
Ingredientes
Para la base
200 g de galletas cookie de chocolate
50 g de mantequilla
Para la crema
500 g de mascarpone
150 g de crema de avellanas
75 g de melaza de arroz (o tu endulzante favorito)
Para la cobertura
1 tableta de chocolate negro
Frambuesas
Polvo de coco
Paso a paso
Empieza por la base.
Ralla las galletas de chocolate sobre tu plato rallador de cerámica hasta obtener una textura fina. Mezcla con la mantequilla derretida hasta conseguir una masa compacta y aromática.
Crea la crema.
En un bol amplio, mezcla el mascarpone con la crema de avellanas y la melaza. Remueve despacio, disfrutando de cómo se transforma en una crema suave y sedosa.
Monta con mimo.
Reparte la base de galleta en el fondo de las copas y presiona ligeramente. Añade la crema por encima, formando capas generosas.
El toque final.
Funde el chocolate negro y vierte una capa fina sobre la crema. Lleva las copas a la nevera durante unos 20 minutos para que el chocolate se endurezca ligeramente.
Antes de servir, termina con frambuesas frescas y un poco de coco rallado al gusto.
Consejo extra
Puedes prepararlas con antelación y dejarlas listas para el momento especial. Son perfectas para una comida navideña, una cena tranquila o simplemente para darte un capricho sin excusas.
Porque cuando cocinas con calma y con cerámica artesanal, incluso un postre sencillo se convierte en un pequeño ritual.
¿Te animas a prepararlo?
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